Cuando pierdes algo, lo sientes. Cuando te das cuenta lo que vale alguien te arrepientes... pero cuando alguien no confía en la otra persona y no sabe en el ahora qué quiere, es difícil que otra persona se lo diga.
Que alguien fuera de ti, te diga que sientes, basándose en lo que cree o ha visto me parece ridículo. Ridículo es también hablar las cosas sin saber, o no hablarlas, callártelas por miedo, o por lo que sea. A base de caídas se aprende cuantas veces debes levantarte, es decir, todas. Yo me calle demasiadas cosas un día, y ahora tengo la necesidad de decir lo que siento, pienso o quiero en cada momento. Es eso, o que te quemen las palabras por dentro y no te dejen vivir.
La cuestión es que resultó ser poco a poco pero, no me permití sentirlo realmente hasta que me di cuenta que olvidé con todas las letras a otra persona. Siempre pensaba en el pasado, tomaba decisiones movida por el miedo. Pero por una cosa o por otra, las cosas no salieron del todo rectas, querer en tiempos distintos y con distancia tiene sus contras. Y los hemos notado en nuestra propia piel. Hemos visto como pasaba el tiempo por al lado nuestra y no hemos sabido reaccionar a tiempo. Porque fallos cometemos todos y porque todos somos humanos. Supongo que el destino nos ha jugado una mala pasada.

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