Over the years I have learned that what is important in a dress is the woman who is wearing it.” -Yves Saint Laurent

martes, 18 de octubre de 2011

Dicen, que cuando todo esta fuera de control, lo único que podemos controlar son nuestras decisiones. Cambiamos de idea diez mil veces, si, es cierto. Las cosas dan muchas vueltas, nunca se sabe si son para bien o para mal, para eso solo tienes que saber esperar. Esperé olvidar, y olvidé, esperé que alguien me gustase, y me gustó, y ahora espero que todo vuelva a la normalidad. Las cosas pasaron como pasaron, ambos y por desgracias muchos más también lo saben.

Cuando pierdes algo, lo sientes. Cuando te das cuenta lo que vale alguien te arrepientes... pero cuando alguien no confía en la otra persona y  no sabe en el ahora qué quiere, es difícil que otra persona se lo diga.

Que alguien fuera de ti, te diga que sientes, basándose en lo que cree o ha visto me parece ridículo. Ridículo es también hablar las cosas sin saber, o no hablarlas, callártelas por miedo, o por lo que sea. A base de caídas se aprende cuantas veces debes levantarte, es decir, todas. Yo me calle demasiadas cosas un día, y ahora tengo la necesidad de decir lo que siento, pienso o quiero en cada momento. Es eso, o que te quemen las palabras por dentro y no te dejen vivir.

La cuestión es que resultó ser poco a poco pero, no me permití sentirlo realmente hasta que me di cuenta que olvidé con todas las letras a otra persona. Siempre pensaba en el pasado, tomaba decisiones movida por el miedo. Pero por una cosa o por otra, las cosas no salieron del todo rectas, querer en tiempos distintos y con distancia tiene sus contras. Y los hemos notado en nuestra propia piel. Hemos visto como pasaba el tiempo por al lado nuestra y no hemos sabido reaccionar a tiempo. Porque fallos cometemos todos y porque todos somos humanos. Supongo que el destino nos ha jugado una mala pasada.


No hay comentarios:

Publicar un comentario