Hay cosas que hay que decirlas en voz alta para poder creérselas.
Hay personas que retumban tan fuerte en la cabeza que no eres capaz de quitarte ni un segundo el pensamiento.
Y hay palabras que duelen tanto que ni las crees ni eres capaz de pensarlas con tal de que salgan tan rápido como entraron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario