Dicen que la vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento. Y en muchas ocasiones, somos nosotros quienes decidimos vivirlos o dejarlos escapar. Hay momentos en la vida en que una sola decisión, en un solo instante, cambia irremediablemente el curso de las cosas. Cuando decides disparar a alguien, cuando decides quererlo o no quererlo, cuando decides tirar para adelante, cuando decides mentir, traicionar, ocultar o cruzar la línea. Esa décima de segundo podrá hacer girar todo al lado oscuro o inundarlo de luz, podrá hacer de ti un héroe o un criminal, podrá llevarte al cielo o al infierno... Pero siempre será un lugar desde el cual no podrás volver atrás...Coge la rosa mientras puedas. Aprovecha cada oportunidad que la vida te ofrezca y no descartes ninguna posibilidad. Jamás digas de este agua no beberé, porque acabarás tragándote tus propias palabras. Y ante todo, sonríe. Sé feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario